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Hipótesis Contrastadas y Validadas

  • Foto del escritor: Beatriz Koklia
    Beatriz Koklia
  • 9 nov 2018
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 4 feb 2019


Considero el “Pensar”, como un órgano a desarrollar por la consciencia.


A partir de esa afirmación, si consideramos los 10 Mandamientos (NO MATAR, NO ROBAR, NO TRAICIONAR, NO MENTIR, etc.) como enunciados morales que garantizan dirigir la energía hacia la armonía Ecológica Universal. Entonces, el Decálogo debería ser respetado como eje conductual absoluto y Supremo para crear y sostener el bienestar general.


De ser así, el NO debería ser entendido en forma CATEGÓRICA, siendo acatado por decisión personal desde el libre albedrío responsable, tal como la Biblia lo transcribe o Kant como filosofo lo prescribe en sus escritos. Pues al ser negado y actuado en forma contraria, funciona creando de forma natural el sufrimiento, a través de enfermedades, conflictos, accidentes, pérdidas, guerras, etc.


Desde éste enfoque, puede comprenderse que Dios no nos protege, que es uno mismo quien desde su ética, elige en cada acción estar unido energéticamente a Él o no. Algo que puede comprobarse ante la corrupción y la delincuencia actual, rectora de la inseguridad y la ansiedad que provoca similar vacío existencial al vivido en tiempos de Freud, Lacan, Frankl o Fromm entre otros.


Ante esta realidad, propongo desde la Teoría Kab abandonar el estado de “relatividad” inventado en tiempos de guerra, cuando se indujo el ocultamiento de lo Real, causando de manera científica la veda del Saber Supremo con el fin de frenar cuánticamente la guerra y el deseo de morir. Una posición teórica que Jaques Lacan habría nombrado como “falta”, simbolizando el mecanismo de defensa que el abandono del conocimiento produjo en ésa época, signado “Negación” por Freud y “Re--negación” por Lacan.


Desde la Teoría Kab, estos mecanismos marcarían dos tiempos del trauma cultural que la ciencia fundó como recurso para lograr la supervivencia durante y después de la primera y segunda guerra mundial. Conocimiento elemental que al no ser practicado, habría provocado la privación del trabajo Anímica Espiritual Esencial que todo Ser humano debe realizar para crear un destino saludable. Por ende, aquella estrategia de lograr “lo mejor de lo peor” ante el determinismo histórico, habría generado la escisión de la consciencia en las subsiguientes generaciones.


Por ende, admitir la existencia del conocimiento “ignorado” y recibirlomaprendiéndolo a aplicar, hará posible cancelar el ciclo de “relatividad” inventadomen el pasado, cuando se extrajo de la educación general los datos cardinales quemcrean el bienestar como resultado. Algo que en la actualidad de ser enseñado y aprendido como un nuevo paradigma, permitirá iluminar el “agujero negro” o hiato psíquico que la falta forjó desde la ciencia, cuando creo la Dimensión “inconsciente” de una nueva especie sin humanidad, la que es y no es al mismo tiempo.


Un estado de incompletud surgido ante lo reprimido en la educación, el Saber Supremo ignorado nombrado por el Dr. C. Jung “inconsciente colectivo”, aludiendo a lo desconocido por la “masa”, la “clase baja”, o “raza inferior”, la que por no recibir los conceptos “metafísicos” que forjan la auténtica humanidad, se habría fundado su incompletud: la escisión del Yo, entre lo enseñado y lo que no, lo que sabe e ignora: la consciencia y la inconsciencia. Algo que puede ser trascendido a través de la Psicología del Liderazgo Ético al aprender a aplicar el Método VIDÆ.


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© 2019  Beatriz Koklia

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